ANA VÁSQUEZ

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La importancia de las Políticas de Igualdad Laboral

En días pasados se llevó a cabo el Encuentro de la Comunidad del Sello de Igualdad de Género, el cual es un Programa de Certificación para Instituciones Públicas y Privadas impulsado desde 2009 en América Latina por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); el cual contó con la participación de países hermanos como: Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, República Dominicana, Panamá, Francia y México, donde hubo un intercambio de experiencias interesantes, que me da pie para comentar en este espacio la importancia de las políticas de igualdad laboral y el alcance que han tenido a menos de diez años de implementación en América Latina.

Para contextualizar la relevancia de estas políticas, les comparto algunos datos reveladores de la brecha económica entre mujeres y hombres: Actualmente en el mundo, 78% de las mujeres se encuentran en sectores de baja remuneración. Además se calcula que las mujeres ganamos 30% menos que nuestros pares hombres, y aunque el acceso al trabajo ha mejorado, las mujeres tenemos que combinar la carga casi exclusiva de labores domésticas con la inserción en el mercado laboral, lidiar con la segregación laboral de género (que se refiere a la feminización de los trabajos)  y los ya conocidos techos de cristal.

En México, las mujeres participan con un 24% al PIB a través de tareas de cuidados, es decir,  las labores domésticas tienen un gran valor económico y social que aún no está reconocido. Por ello, la brecha salarial y la adopción de políticas de cuidados se consideran eje central para alcanzar igualdad sustantiva y garantizar los derechos económicos de las mujeres.

Originalmente implementado en América Latina, el Sello de Igualdad de Género se está expandiendo ahora a nivel mundial. Actualmente son más de 600 organizaciones certificadas y 1900 centros de trabajo certificados. El Sello de Igualdad de Género ofrece a los gobiernos una plataforma sólida para reducir las desigualdades en el lugar de trabajo, promover buenas prácticas y políticas laborales, y mejorar su relación con el sector privado e impulsar la cooperación.

El PNUD implementó el Sello desde 2009, y actualmente, más de 400 instituciones en 10 países se han certificado. México está considerado como un país pionero, ya que retomó los cimientos del  Modelo de Equidad de Género, el cual surgió en 2003, derivado de un acuerdo entre el Gobierno de México y el Banco Mundial, con el cual se certificó a organismos públicos y privados, una vez que demostraban su compromiso con la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres dentro del mercado laboral. El Modelo terminó en 2015, y en su lugar se fortaleció la estrategia con la instrumentación de la Norma Mexicana 025 en Igualdad Laboral entre Mujeres y Hombres, coordinada por el Comité Interinstitucional conformado por el INMUJERES, CONAPRED y la STPS.

En tres años la Norma Mexicana ha certificado más de 300 instituciones públicas y privadas, beneficiando a más de 700 mil personas, muchas más que en otros países de la Comunidad Sello de Igualdad. Aunque es perfectible, y de hecho se contempla una revisión para el año 2020, a través de este mecanismo se está logrando transformar centros de trabajo en espacios libres de violencia y discriminación de cualquier tipo, y promover la cultura de la igualdad entre mujeres y hombres.

Quiero decirles que en Oaxaca estamos haciendo lo propio, el pasado 8 de marzo de 2018, en el marco del Sistema Estatal para la Igualdad entre  Mujeres y Hombres, el Gobernador Alejandro Murat Hinojosa, instruyó a las dependencias del gabinete legal y ampliado, a iniciar su proceso de  certificación, un objetivo por demás ambicioso, pues solamente en el Estado de Guanajuato se ha logrado.

Estamos caminando en esa ruta y pronto podré compartirles los primeros resultados, pues cada uno de los catorce requisitos que se necesitan para la certificación, conlleva cambios sustanciales. Este es un asunto de la mayor importancia para nuestro país y para Oaxaca. Se calcula que el PIB de México crecería un 43% para 2025, si se cerrara la brecha de género en el mercado laboral. La igualdad no sólo es un asunto de justicia, sino tal como lo marca la Agenda 2030, es un elemento clave para generar el desarrollo sostenible.

 

-Ana Isabel Vásquez Colmenares

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