ANA VÁSQUEZ

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Rosario Castellanos, y la historia de muchas de nosotras

 

Pocas mujeres han dejado una huella tan profunda en la literatura mexicana como Rosario Castellanos, y sin embargo, poco conocemos de la historia, vida y obra de una mujer que además de filósofa y poeta, fue catedrática universitaria y realizó una gran labor social, visibilizando la discriminación que enfrentan las personas indígenas, así como la situación desventajosa de las mujeres. Sin duda, para el feminismo es una voz imprescindible, que hoy vale la pena recordar.

Hace algunas semanas fui a ver al cine la película “Los Adioses” bajo la Dirección de Natalia Beristain, y con las actuaciones del multipremiado Daniel Jiménez Cacho y de Karina Gidi, una actriz que ha ido ganando importantes reconocimientos en Teatro y en Cine; quien por su interpretación se hizo acreedora del Premio Ariel en la categoría de “Mejor Actriz”, en la edición de este año.

En charla telefónica, Karina me cuenta que considera que una de las grandes aportaciones de esta película es que devuelve los reflectores a una mexicana excepcional, para que las y los jóvenes mexicanos y quien quiera que no haya escuchado hablar de ella se interese por su obra, además de desmitificar a la intelectual y plantearla como una mujer con la que muchas podemos identificarnos: aquella que en su vida profesional puede alcanzar grandes satisfacciones, pero que ese mismo ímpetu le genera problemas  en su casa y le aleja de los que ama, por no encajar en el “molde” de “lo que debe ser una mujer”. Esa terrible encrucijada entre la vida familiar y la vida laboral, que aqueja a muchas.

Celos profesionales disfrazados e incompresión, “tú solo sabes escribir” le reprocha Ricardo a Rosario, cuando lo que en realidad le enfadaba verse vulnerable ante  el talento y la vocación de su esposa.

Esta paradoja marca una profunda contradicción en Rosario Castellanos, presente en mucha de su obra. Por un lado, la pensadora de mente clara y palabras precisas, la luchadora social y la intelectual afamada, versus la fragilidad de una mujer que ama hasta el delirio, que soporta y que sufre.

Hace cincuenta años, la catedrática se sorprendía de que las mujeres siguiéramos enfrentando situaciones tan desventajosas como las que señalaba Sor Juana Inés de la Cruz. Hoy vemos algunos avances, sobre todo en cuanto al acceso al trabajo y a la representación política, pero también han surgido nuevas afrentas como la doble jornada, el incremento de la violencia y la feminización de la pobreza.

Aún maestra de las palabras, Rosario Castellanos hizo feminismo predicando con el ejemplo, interesándose por las causas justas, destacando por su talento y férrea disciplina, por su manera de vivir. Con su empatía y lucha por los indígenas, y desde luego por mejorar la situación de las mujeres.  Coincido con Karina Gidi,  Los Adioses llega oportuna a devolverle el uso de la palabra a Rosario, en un contexto de feminismo renovado. Decía Rosario Castellanos: “Los hombres no son nuestros enemigos naturales, tienen que comprender que nada esclaviza tanto como esclavizar, y nada produce una degradación mayor que la que se pretende infringir a otro (a)”.

El origen chiapaneco de la escritora estuvo presente en su obra, nunca olvidó las injusticias y la discriminación  de la que eran sujetas las personas indígenas, que desde niña observó. Sin embargo, tuvo la certeza de que poco podría hacer por ellas sin un cambio estructural social. Así también observó la doble opresión a las mujeres indígenas en el sistema patriarcal tradicional en las comunidades chiapanecas

Desde luego les recomiendo buscar esta película, y sobre todo embriagarse de la literatura de Rosario Castellanos, particularmente “Álbum de familia” y “Mujer que sabe Latín” son obras imprescindibles para la lucha de las mujeres. Admiradora de Tolstoi y de Marcel Proust, al igual que a Sor Juana, lo que más le admiro fue su honestidad para plasmar en su obra las profundas contradicciones de su vida, así que concluyo con sus palabras: “No es muy práctico pensar en la mujer como un género, como una clase, sino como yo la pienso, como una persona cuya única obligación es descubrirse a sí misma y realizarse”.

giovanni