ANA VÁSQUEZ

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Oaxaqueñas Poderosas

 

En México y en Oaxaca cada vez son más las mujeres que están brillando en las diferentes esferas públicas. Vivimos una época en la que las mujeres -cada vez más- están ocupando espacios importantes en lo político, empresarial, social, cultural, deportivo, científico y académico, y esto es algo que se debe visibilizar. Teniendo esto en mente es que con el invaluable apoyo de CORTV, iniciamos un proyecto televisivo al que hemos llamado “Oaxaqueñas Poderosas”, cuyo objetivo es dar a conocer historias de mujeres oaxaqueñas que con su visión, tenacidad y esfuerzo han roto moldes y estereotipos en la búsqueda de sus sueños.

En la primera emisión, que será transmitida a principios de enero, entrevistamos a la poetisa y traductora Nadia López García, mejor conocida como Nadia Ñuu Savi en referencia a su origen mixteco y al “pueblo de la lluvia”. Es una joven mujer que nos llena de orgullo y quien en octubre pasado fue galardonada con el Premio Nacional de la Juventud 2018 por sus aportaciones al fortalecimiento a la cultura indígena.

Al saber la noticia del premio para una joven oaxaqueña, inmediatamente quise saber quién era ella cuyo mensaje se viralizó por redes sociales. He de decirles que mis expectativas fueron rebasadas al conocerla, pues Nadia es una joven con una historia de superación extraordinaria, de palabra cálida y franca, se expresa con gran claridad y sencillez. Nadia es pedagoga y maestra de las letras y con sus reconocimientos empieza a cosechar los frutos de 10 años de trabajo; escucha con mucha atención, sabedora que éste es apenas el inicio de sus sueños.

En 2017, ganó el Premio de poemas en lenguas originarias “Cenzontle” con el poemario “Ñu’ú vixo/Tierra Mojada”. Un artículo del periódico la Vanguardia, la definió como: “…una especie de escritora rebelde del pueblo mixteco; de niña le prohibieron hablar el idioma de su comunidad y en un acto rebelde, no solo lo aprendió, sino que lo utilizó para hacer literatura”.

Aunque esa afirmación no es del todo cierta, en realidad a la niña a la que le prohibieron hablar el mixteco fue a su madre, quien fue violentada y discriminada por no hablar español. “Mi madre nos ocultó el mixteco, porque no quería que pasáramos lo que ella sufrió, hasta que un día la descubrí hablando en mixteco y al preguntarle en que idioma hablaba, nerviosa me respondió: en ninguno, estoy hablando bien (refiriéndose al español); tanto así la habían lastimado”.

La rebeldía de Nadia la hizo reivindicar la lengua de su madre aprendiéndola: “Me interesé en aprender mixteco, porque el lenguaje es construcción del mundo. Hablar dos lenguas es como tener dos cabezas y dos corazones, por eso me interesé en dar talleres a niños, mujeres y migrantes, pensando que la lengua es identidad y si una lengua muere, identidades también van a morir”.

Es transgresor lo que Nadia hace; verter palabras de español y de mixteco en una poesía que habla de los sabores de su tierra, de los sentires de sus tías, de los remedios de sanar el corazón, de las aves y de las flores de lugares que quizá no conocemos, pero con los que nos identificamos. “En la comunidad ver su lengua escrita en poesía, y que las mujeres lean poemas donde se habla de sus historias, de su sexualidad y de su cuerpo con naturalidad es algo que está cambiando paradigmas y que las motiva a ver otras posibilidades”.

Luego del programa, tuvimos un encuentro con mujeres jóvenes,  funcionarias públicas, académicas, estudiantes y autoridades municipales; un grupo heterogéneo donde se generó un diálogo abierto y sororal, donde Nadia con toda transparencia nos contó su historia: “Cuando le dije a mi familia que quería estudiar en la UNAM, me apoyaron moralmente, pero yo junté dinero vendiendo dulces en la escuela, para poder ir a la Ciudad de México a presentar mi examen. Trabajé durante toda la carrera, los veranos mesereaba en los comedores de la Central de Abasto y en CDMX ayudaba a una vecina en tareas domésticas para poder pagarme los estudios”.

Para Nadia la vida estudiantil fue una etapa de carencias, de mucho trabajo y a veces de momentos de desesperación en los que pudo desistir, pero no lo hizo. Al preguntarle sobre sus motivaciones, ella reflexiona: “Me interesa cambiar estereotipos, ser mujer e indígena ya conlleva una doble carga de discriminación, pero de acuerdo a la ENADIS 2018 el ser joven puede ser otra agravante, ya que el 63% de las personas encuestadas piensan que las y los jóvenes somos irresponsables, cuando en realidad hay muchos que no tienen la oportunidad de estudiar o de elegir su camino”.

Sin lugar a dudas, 2018 ha marcado un antes y un después para Nadia, pues además de ganar el Premio Nacional de la Juventud, ha sido nominada Universitaria del Año 2018 por la UNAM. Sin embargo, su vida transcurre todavía trabajando desde el velo de anonimato de la Ciudad de México, pero sabiendo que Oaxaca la espera con los brazos abiertos para que siga inspirando a mujeres y hombres de todas las edades, principalmente jóvenes, acercándoles a la poesía, al mixteco y sobre todo, a la posibilidad de que cualquier mujer, de cualquier condición o etnia, puede ver realizados sus sueños.

giovanni