ANA VÁSQUEZ

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Cambio de nombre, cambio de visión

 

Con el gusto de saludarles en este nuevo año, deseo que estén arrancando con el propósito de mantener -o recuperar- su salud, paz y alegría, y que éstos sean su constante a lo largo de un año de profundos cambios políticos y sociales. Y en medio de ellos, vale la pena hablar de aquellos que conllevan una variación de nomenclatura para algunas dependencias de gobierno, con el fin de que su esencia quede manifiesta desde su mismo nombre.

Pero, ¿cambiarle de nombre a una dependencia, trasciende? Por supuesto. Partiendo de que lenguaje y  contexto se retroalimentan mutuamente afirmando valores y objetivos, o bien excluyendo, negando y estereotipando, pienso que el nombre de una dependencia pública debe contener de manera muy clara su misión y objetivo.

A nivel nacional, uno de los cambios de nomenclatura más relevantes que estamos viendo es el de Secretaria de Desarrollo Social a Secretaría del Bienestar. El pasado martes, durante la instalación de la dependencia en Oaxaca,  la Secretaria María Luisa Albores, explicaba que dicho cambio plasma el enfoque de la nueva política  social que se impulsará desde dicha Secretaría. Una donde se promueva el Bienestar a partir de la inclusión productiva de toda la población. Un Bienestar que parta de lo individual para alcanzar lo familiar y comunitario.

Así también en Oaxaca, el cambio de Secretaría de la Mujer Oaxaqueña a Secretaría de las Mujeres de Oaxaca, conlleva una transformación de fondo. Hace un año, cuando asumimos la encomienda de trabajar por la promoción de los derechos humanos de las mujeres en Oaxaca, particularmente en el combate a la violencia de género, escuchando a la sociedad civil y a integrantes del sector académico,  nos dimos cuenta de la necesidad de que la nomenclatura de la instancia estatal para el avance de las mujeres de nuestro estado, fuera lo suficientemente incluyente para visibilizar la pluralidad de las mujeres y sus microrrelatos, en lugar de referir al arquetipo que la sociedad ha formulado de lo femenino.

A partir de esta consciencia, y sabiendo que para el cambio de nombre debíamos transitar por un proceso legislativo, decidimos comenzar por lo que sí estaba en nuestras manos: ampliar la visión en el actuar de la  Secretaría, visión que hoy queda manifiesta en el nuevo nombre.

Así es como este cambio contiene una transformación profunda: De una visión que reconoce sólo un modelo del significado de “ser mujer”, a una  que visibiliza las diferentes características, condiciones y formas de vivir de las mujeres en el estado.

Además, con esta modificación se reconoce que el origen de la dependencia es fruto de la lucha feminista en el estado, de sus iniciativas, de las discusiones en el Congreso, de su tenacidad para que las escucharan, de las marchas y de todas las veces que las tacharon de locas.

Es bajo esta tesitura de inclusión, de reconocimiento y de apertura, que encontramos necesario redoblar esfuerzos para diversificar alianzas con organismos tanto públicos como privados, así también hemos puesto énfasis en promover la articulación de esfuerzos, con el objetivo de afianzar su papel como responsable de la política pública transversal de género en el estado.

Todo esto significa para nosotros, el poder informarles que hoy somos la Secretaría de las Mujeres de Oaxaca, el poder afianzar el mensaje que el Gobernador siempre manda a las oaxaqueñas, que es esencia de nuestro actuar: No están solas. La SMO afirma su política de puertas y oídos abiertas, para todas las personas que comparten la convicción por la igualdad, y con el ánimo de que el alcance de nuestras acciones llegue a cada niña, joven y mujer en el estado. Que 2019 sea un año de amplitud y suma, a favor de las causas de las oaxaqueñas.

Ana