ANA VÁSQUEZ

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Las mujeres en la constitución de 1917

El próximo martes se conmemora el aniversario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por lo que a 102 años de su instauración, vale la pena poner sobre la mesa, cómo fue el papel de las mujeres ante el Constituyente de 1917, y particularmente, reconocer la labor de Hermila Galindo, la voz feminista que más fuerte se escuchó en aquel momento político.

Desde la Revolución, ella se identificó como maderista. Con tan sólo quince años se unió al Club Liberal Abraham González donde ahondaría en sus intereses políticos y practicaría la oratoria. En 1914, en representación de dicho grupo, pronunció un discurso en honor a Venustiano Carranza, quien la invitaría a ser su secretaria privada.

A partir de ese momento, se convirtió en una de las principales promotoras del constitucionalismo carrancista, siempre buscando que el feminismo fuera reivindicado por la Revolución, principalmente luchando por el derecho al voto.

Desafortunadamente, en la Constitución de 1917 las mexicanas no “ganamos” aún nuestra ciudadanía, pese a que en 1916 Yucatán había sido sede del Segundo Congreso Feminista en América Latina. No es casualidad que dicha entidad fuera la primera en aprobar, en 1923, el derecho de las yucatecas a votar en elecciones locales, pues ya se había dado pasos adelantados desde la llegada del General Salvador Alvarado y posteriormente de Felipe Carrillo Puerto, quienes se empeñaron en impulsar reformas sociales y políticas muy progresistas para la época, una de ellas el sufragio femenino.

De manera que en el constituyente de 1917 se perdió la gran oportunidad de plantear un marco normativo vanguardista, similar al de otros países que ya habían reconocido el voto femenino como Noruega, Finlandia, Nueva Zelanda, Australia, Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, Canadá, Dinamarca,  y otros que estaban en la antesala de reconocerlo.  En México, como ya lo sabemos tuvimos que esperar hasta 1953, convirtiéndonos en uno de los últimos países del continente en reconocerlo.

Pero además de su ferviente lucha por los derechos políticos de las mujeres, Hermila Galindo luchó por visibilizar el papel de las mujeres en sus casas, desprovistas de toda autonomía y autoridad, así como por la legalización del divorcio. Asimismo, gracias a ella en 1917 se promulgó la Ley de Relaciones Familiares, con lo que por primera vez se asentó que ambos cónyuges tuvieran derecho a consideraciones iguales en el seno del hogar.

Otro de los avances de 1917  fue en materia laboral, donde por primera vez se estableció la protección a las mujeres trabajadoras; así como sus derechos de maternidad, en el parto y en el posparto. Sin embargo, en otras áreas vitales, como por ejemplo, en materia de agricultura las campesinas permanecieron excluidas.

 

Hermila Galindo se presentó en 1917 como candidata a Diputada de la Ciudad de México, y ganó. Sin embargo no le permitieron tomar protesta por ser mujer. No fue sino hasta 1952, cuando finalmente la historia la reivindicó  al convertirse en la primera diputada federal.

En 102 años, las mexicanas hemos logrado hacer valer nuestros derechos en la Constitución, con base en la perseverancia y el ánimo incansable de luchadoras como Hermila Galindo, una constitucionalista a quien poco recordamos, pero de quién hay mucho que aprender, fundamentalmente su diplomática tenacidad, que lejos de confrontarla con los hombres de su época, logró ser escuchada y ganar aliados.

Ana