ANA VÁSQUEZ

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¿Cómo llegué a esto?

A propósito del descanso y del tiempo de reflexión que motiva la Pascua, quiero compartirles mis comentarios sobre el thriller psicológico YOU y la película de Mary Shelly, ambas disponibles en internet.

En ambos casos las protagonistas son mujeres, y aunque las historias son completamente diferentes, las dos tropezaron con la misma piedra en sus destinos: querer a alguien antes de aprender a quererse a sí mismas.

Esta es una de las raíces más profundas de la violencia doméstica, pues marca la manera en la que nos relacionamos en pareja. Beck, la protagonista de YOU, es una brillante escritora, atractiva, hija de una familia disfuncional, aunque confundida e insegura, que tiende a relacionarse fugazmente con hombres que poco la valoran, hasta que conoce a Joe, quien parece ser el hombre perfecto: el amigo más fiel, el novio más devoto, el hombre más inteligente, un servicial vecino y un responsable bibliotecario. ¿Cómo sospechar que era un psicópata?

Por su parte Mary Shelly, cuenta la apasionante vida de la escritora de “Frankenstein”, quien desde antes de nacer, su vida ya era escándalo: hija de la legendaria feminista ilustrada Mary Wollstoncraft y del filósofo político William Godwin. Libre pensadora y apasionada como su madre, Mary Shelly se fugó a los 16 años con su novio, un poeta edonista de vida disipada, con quien vivió el cielo y el infierno en vida.

Con doscientos años de diferencia entre las historias de una y de otra protagonistas, la conclusión es la misma: mujeres a quienes la mayor desdicha les vino cuando su historia de amor rosa se tornó púrpura.

Mary Shelly sólo piso el fango de un amor libertino y egoísta, mientras que Beck, ávida de atención como muchas jóvenes que proporcionan demasiada información en sus redes sociales, fue presa de un acosador feminicida.

Siendo las dos mujeres inteligentes, cabe la pregunta que Beck se hace en el capítulo final de la serie YOU: ¿cómo llegué a esto?. La misma pregunta que muchas nos hemos hecho alguna vez estando en un matrimonio fallido, en una relación tóxica, o cuando habiéndonos liberado de un mal amor nos vemos en la penosa realidad de comenzar de cero.

Carencias emocionales, familias disfuncionales y una concepción errónea del amor son los orígenes de las malas decisiones. Por ello, es preciso borrar del imaginario colectivo la falacia de que el amor de pareja es la salvación, que debe ser la prioridad de la vida, lo más emocionante, o lo único que vale la pena, porque a veces eso suele costarnos muy caro. Oaxaca es el 5º lugar de violencia de pareja y de acuerdo al Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres (BANAVIM), el 75% de la violencia contra las mujeres es violencia doméstica.

De manera que si están buscando algo para ver en estos días, vean las historias de Beck y Mary Shelly, que además de entretenerles, nos dejan la tarea de descubrir nuevas formas de relacionarnos con nosotras mismas, de cultivar el respeto y el amor propio, para así también basar las relaciones de pareja en sentimientos, afinidades y complicidades genuinas, que nada tienen que ver con codependencia, miedos y violencia.

Ana