ANA VÁSQUEZ

Ver Perfil

Día de la niñez… mucho por hacer

Como bien saben, el próximo martes festejamos a la niñez, y cómo no, si cada niño y niña es una celebración en sí misma. Sin embargo, la realidad es que esta fecha nos obliga a poner sobre la mesa las problemáticas, cada vez más preocupantes, que vulneran la garantía de sus derechos y la alegría de su infancia.

Y es que por un lado está la criminalidad, y por otro las varias formas de abuso, maltrato y otras formas de violencia que millones de niñas y niños sufren dentro de casa. La Organización de Naciones Unidas ubica a México en el sexto lugar en América Latina en homicidios de menores. Además, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, se estima que 150 millones de niñas y 73 millones de niños menores de 18 años, han experimentado relaciones sexuales forzadas u otras formas de violencia sexual con contacto físico.

Duele y avergüenza saber que México ocupa el primer lugar entre los países de la OCDE en abuso sexual, con 4.5 millones de niñas y niños víctimas anualmente. En la mitad de los casos los agresores viven con las víctimas y tres cuartas partes son familiares directos.

La niñez mexicana, cada vez enfrenta entornos más difíciles dentro y fuera de casa. De acuerdo a la UNAM, seis de cada 10 menores de 14 años han sido víctimas de violencia doméstica en el país; incluso, en la mayoría de los códigos penales estatales las lesiones forman parte del “derecho de corrección” y por lo tanto, no causan penalidad.

Este escenario, aunado a hogares donde la violencia está presente en la pareja, hacen sustancial la promoción de la igualdad de género en el seno de las familias, pues aun en los casos en los que las agresiones no van directamente contra las hijas y/o hijos, formarse entre gritos, golpes, y humillaciones, lastima, violenta y lo que es aún más alarmante, se vuelve el caldo de cultivo idóneo para futuras víctimas y victimarios.

Necesitamos generar más políticas públicas de penetración social que desmitifiquen la violencia doméstica como un ámbito privado en la vida de las personas. También la tarea es amplificar las voces que enseñen a niñas y a niños a identificar las violencias, y empoderarlos para que denuncien con personas de confianza.

En razón de ello, cada vez toman más fuerza movimientos internacionales como Kids Rights, que insisten en la importancia de escucharles, de romper con el velo del “adultocentrismo” y hacernos conscientes que estamos frente a una generación vulnerada por los diferentes tipos de violencia que les acechan, pero también que son una generación que puede ser generadora de los cambios que nuestro mundo necesita.

Espacios públicos más seguros, donde la niñez recupere protagonismo con actividades lúdicas, pero sobre todo donde puedan desarrollar sus gustos e intereses sin miedo a ser agredidos, lastimados o desaparecidos, es parte de este enorme reto.

Les invito hacer de la convivencia armónica con niñas y niños un hábito y generar ocasiones de interacción sana y creativa, siempre apuntalando el buen trato y el respeto que merecen,dialogando para solucionar conflictos y acudiendo a ayuda profesional cuando la dinámica familiar se torne tensa.

Resguardar los derechos de niñas y niños, es una lucha donde todas y todos tenemos algo por hacer, como madres o padres de familia, familiares, docentes, instructores, o simplemente como aquel testigo que percibe alguna falta grave. Comprometámosnos y cuidémoslos, por justicia, por convicción o simplemente por que es su derecho.

Ana