ANA VÁSQUEZ

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El PND y las mexicanas

Apenas ha dado tiempo de celebrar la aprobación en el Poder Legislativo y en 14 Congresos locales, entre ellos Oaxaca, del establecimiento del principio de paridad en los tres poderes, en los tres órdenes de gobierno y órganos autónomos, pues la Legislatura de la Paridad tiene pendientes otros temas sustanciales para el avance de las mujeres, siendo el más relevante la discusión y aprobación del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, con perspectiva de género.

En días recientes dieron inicio los Foros de Parlamento Abierto para el análisis del Plan Nacional de Desarrollo, en el Congreso Federal, un ejercicio de diálogo inédito en nuestro país el cual tiene como fecha límite el 30 de junio próximo para ser observado o aprobado.

La propuesta del Presidente presenta tres ejes generales: Justicia y el Estado de Derecho, Bienestar, y Desarrollo Económico; así como tres ejes transversales: Igualdad de género, No Discriminación e inclusión; Combate a la corrupción y mejora de la gestión y Territorio Sostenible.

Me detengo en el primer eje transversal. Llama la atención que en un mismo eje se hayan mezclado temas que tienen un diagnóstico, justificación, objetivos y estrategias específicas. Ilustro con la justificación del referido eje: “Al poner a las personas en el centro de la política pública y destacar los efectos diferenciados en las mujeres, las comunidades indígenas y otros grupos históricamente discriminados, se revela la importancia de que el Gobierno de México impulse el brindar acceso a la justicia a la población en situación de pobreza; garantice la participación democrática de las mujeres y las comunidades indígenas; prevenga la violación de derechos humanos de niñas y mujeres, comunidades indígenas y personas migrantes, y ataque frontalmente los feminicidios y la participación de los jóvenes en actividades criminales.”

No se habla de objetivos, ni de estrategias, tan sólo de manera general se mencionan cinco criterios bajo los cuales deberán ajustarse las políticas públicas de la administración pública federal, en atención a los enfoques de género, interculturalidad, personas con discapacidad, diversidad sexual o cualquier otro factor de exclusión. Así, todo junto.

Claro es que lo q se está buscando es la interseccionalidad, metodología que pretende identificar cómo las múltiples discriminaciones se concretan en grupos y personas. El problema es q esta metodología requiere de la claridad conceptual de la interrelación que tienen las categorías de clase, género, edad, raza o etnia, entre otras. Pero más aun entender la diferencia en el alcance entre perspectivas y grupos poblacionales.

De haberse logrado ello, se podría entender cómo este eje se aplicaría a lo largo de los Ejes Generales, permeando a los diagnósticos y traducido éste en la identificación de las discriminaciones múltiples y la priorización de los problemas para definir Objetivos y/o Estrategias con perspectiva de género, interculturalidad, niñez, adolescencia y juventudes en todos los Ejes Generales.

La complejidad para lograr lo antes expuesto es enorme y mas cuando se debe traducir en el marco nacional de las políticas públicas. Transitar de la teoría al diseño de política pública es lo más difícil.

La ausencia de ello provoca que el PND 2019-2024 no tenga Perspectiva de Género y por lo tanto los Programas Sectoriales y Especiales que derivarán de éste es muy probable que no incluyan la interseccionalidad señalada.

El pasado 21 de marzo, asistí al Foro Mujeres, el cual citó a funcionarias públicas, legisladoras, academia y sociedad civil, a discutir los grandes temas de la agenda de igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, que deben ser incluidos en el PND 2019-2024. La expectativa era grande y se alcanzaron importantes conclusiones para que la perspectiva de género fuese transversal, incluso en la interseccionalidad. Conclusiones q no se ven reflejadas en el documento que se revisa ahora en la Cámara de Diputadas y Diputados.

Por ello es necesario insistir que la promulgación del PROIGUALDAS debe ser primero que el resto de los Sectoriales y Especiales, pues será en este Programa en donde se identifiquen los Ejes, objetivos y estrategias que desde todos los sectores públicos (gobierno, educación, cultura, salud, desarrollo social, economía, trabajo, seguridad social, seguridad pública e impartición de justicia tendrán que impulsar para desestructurar las relaciones patriarcales que dan como resultado la discriminación y violencias de género y contra las mujeres.

El PROIGUALDAD 2019-224, no es el Programa de las mujeres, es el Programa que norma como desestructurar las relaciones de género que se sustentan en la ideología patriarcal, ello implica a toda la sociedad e instituciones públicas y privadas; es el Programa q además marca el rumbo de las acciones y programas q se deben dirigir a mujeres de todas las edades considerando su especificidad etaria, cultural, étnica, etc., para resarcir su condición histórica de subordinación y discriminación, así como las acciones afirmativas y de nivelación que les coloque en mejores condiciones para acceder al ejercicio de sus derechos humanos. Es el Programa que marca el rumbo de políticas para hombres que favorecen el cambio cultural e identitario de la masculinidad violenta y dominante de ellos hacia las mujeres y niñas

Esto es de vital importancia para que la transversalización de la perspectiva de género cambie estructuras, elimine desigualdades y, sobre todo, para que sea palpable en la vida de las personas; porque la paridad política es trascendental, pero debe ir acompañada de políticas públicas que pongan a niñas y a mujeres en igualdad de circunstancias para competir en la esfera pública.

Ana