ANA VÁSQUEZ

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Día del padre… nuevas significaciones

 

Hoy es una fecha muy especial para las familias mexicanas pues festejamos a esa otra mitad del universo de una hija/hijo; esa persona de quien aprenderán a percibir el mundo cuya presencia, abrazos y palabras siempre serán insustituibles en la formación de seres humanos más seguros de sí mismos y con confianza en la vida.  Esas personas a quienes llamamos “papá”.

Haciendo un poco de historia, sabemos que el primer antecedente de esta celebración lo encontramos en Estados Unidos en la década de los años 20,  donde comenzó a festejarse en junio (primero el 5, después el tercer domingo), como fiesta nacional. En México, esta celebración comenzó a socializarse en la década de los cincuentas.

Es interesante cómo la manera de entender y ejercer la paternidad se ha ido transformando a través del tiempo. El modelo de paternidad tradicional, fundamentalmente se basaba en fungir como figura de autoridad y proveedor de la familia, sin cooperar en los quehaceres domésticos o el cuidado de hijas e hijos, aquel hombre a quien difícilmente se le veía cargando a su hijo, dándole de comer o cambiando un pañal, pero que socialmente estaba obligado a cubrir todos los gastos  de la familia, y que por consecuencia pasaba casi todo el día fuera de casa, llegando de noche cansado y frecuentemente malhumorado.

En este sentido,  las percepciones acerca de esta figura se han dividido entre la imagen del padre trabajador y cariñoso con los hijos, en contraste con la del padre ausente y en algunos casos maltratador. No es de extrañar que diversos estudios hayan señalado que uno de los grandes arrepentimientos de los padres en su vejez, es no haber pasado suficiente tiempo con su familia. Otro problema del modelo patriarcal es la doble moral sexual, pues se alienta a los varones a satisfacer sus fuertes instintos sexuales procreando con diversas parejas, muchas veces sin hacerse cargo ni financiera ni emocionalmente.

Desgraciadamente estos modelos de paternidad han dejado huellas de abandono y violencia familiar por muchas generaciones.

Como nota positiva, desde hace algunos años vemos que los padres debutantes están transitando hacia paternidades más activas y afectivas, que se involucran más en el cuidado y la crianza de sus hijas e hijos, lo que fortalece la autoestima de todos los integrantes de la familia, pues promueve la igualdad, afectividad y dignidad de las personas.

Aunque cada vez es más común ver a padres que se llevan a sus hijos al trabajo, que les hacen de cenar y que apartan un tiempo para convivir ellos, porque somos una sociedad más consciente de la importancia de los vínculos emocionales y del daño de la violencia familiar y el abandono, es increíble que todavía este modelo de paternidades activas luche por romper estereotipos.

Hace unos días, el actor Daniel Craig (quien interpreta al personaje cinematográfico James Bond), levantó la polémica cuando al ser captado infraganti caminando con su bebé en fular, un presentador británico cuestionó su hombría y preguntaba en twitter si acaso ya habían castrado al agente 007. Hubo muchas reacciones, pero una de las más destacables fue la del también actor Chris Evans (recientemente conocido por su papel como Capitán América) quien respondió a la mofa: “Cualquier hombre que desperdicia el tiempo cuantificando la masculinidad de otros, en el fondo está aterrorizado”.

No puedo dejar de mencionar que para ser un buen padre  es importante ser un hombre sexualmente responsable, y aquí también es necesario dejar atrás la idea de que la  anticoncepción es responsabilidad de las mujeres, pues el disfrute es mutuo y la responsabilidad debe serlo también.

Aunque persista la resistencia, el cambio social es inminente y cada vez serán más los hombres disfrutando plenamente de su paternidad y compartiendo las tareas en equipo con su pareja. Por hoy, deseo un día lleno de alegría y amor para todos los padres que estreche sus lazos familiares.

Ana