ANA VÁSQUEZ

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CEDAW: 38 años de su implementación

El pasado martes 3 de septiembre, se cumplieron 38 años de la entrada en vigor de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), ratificada por 188 países, sólo superada en número por la Convención Internacional de los Derechos de la Niñez. Es considerada la base sustantiva del Plan de Acción de Beijing y la Carta Magna de los Derechos de las Mujeres.
La jurista feminista Alda Facio, explica que CEDAW es el primer instrumento internacional de derechos humanos que toma como punto de partida la histórica desigualdad entre mujeres y hombres, pues aunque otros instrumentos internacionales en materia de derechos humanos establecen la igualdad y prohíben la discriminación, su visión es androcéntrica y por tanto no habían sido suficiente para garantizar a las mujeres la protección de sus derechos. Por tanto, es el primer instrumento jurídico en materia de derechos humanos con perspectiva de género.
En su artículo 1º, prohíbe categóricamente la discriminación contra las mujeres, a partir de una definición exhaustiva, sin precedentes, que contempla situaciones no sólo de jure sino también de facto, ya sea parcial o total, con intención o como efecto colateral: “A los efectos de la presente Convención, la expresión “discriminación contra la mujer” denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer. Independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”.
Otro de los grandes méritos de la CEDAW es que deja de lado las buenas intenciones, para establecer la obligatoriedad de que los países firmantes adopten medidas concretas, tanto inmediatas como progresivas, para eliminar todo tipo de discriminación contra las mujeres, lo que ha implicado cambios legislativos importantes así como la incorporación de la perspectiva de género en todas sus instituciones.
En cuanto a los cambios legislativos el avance ha sido mayor gracias a que hoy tenemos legislaturas paritarias. Sin embargo la transversalización de la perspectiva de género sigue siendo todo un reto en todos los niveles de gobierno, pero sobre todo en el ámbito municipal.
Sin duda, uno de los elementos nodales de la eliminación de todo tipo de discriminación y uno de los resultados más contundentes de la propia transversalización han sido las llamadas acciones afirmativas o bien medidas correctivas, que justamente encuentran su fundamento en el artículo 4º de la CEDAW: “…Los Estados pueden tomar medidas correctivas que aceleren el logro de la igualdad entre los sexos sin que éstas sean interpretadas como discriminatorias para los hombres.”
Hoy podemos evaluar resultados tangibles de dichas medidas como la paridad política que se logró gracias al establecimiento paulatino de las llamadas cuotas de género, una acción afirmativa en materia de participación política de las mujeres; así como programas de transporte seguro como los vagones del metro exclusivos para niñas, niños y mujeres.
Otra de sus grandes aportaciones fue la introducción de un concepto que hoy en día nos es cotidiano e imprescindible en la agenda de género: igualdad sustantiva. ¿Por qué no es suficiente solo hablar de igualdad? Porque uno de los objetivo de la CEDAW fue justamente visibilizar que el establecimiento legislativo de la igualdad, es decir de jure, no había sido suficiente para garantizarla, al contrario, perpetuaba las desigualdades, tangibles en todos los ámbitos de la arena pública como privada. Por igualdad sustantiva se refiere a una igualdad de facto.
La igualdad sustantiva conlleva además la implementación de una estrategia generadora de igualdad de oportunidades, tanto en lo económico como en lo político.
Estos son solo algunos puntos del legado que la CEDAW representa para las mujeres del mundo. Hoy a 38 años de su entrada en vigor, apreciamos con mayor nitidez el avance de las mujeres en la vida cotidiana, que si bien, aún estamos lejos de concretar la meta, sigue siendo nuestra hoja de ruta hacia igualdad sustantiva.

Ana